El antiguo Zoológico de la UNAL, leído desde la memoria y el patrimonio

 Reconocer a los seres “más que humanos” —entre ellos los animales y las plantas— como agentes activos de la memoria histórica, replantear el archivo museal y proponer una museología animista crítica, que cuestiona una mirada centrada solo en lo humano y reconoce a otros seres vivos como portadores de memoria y sentido, son los principales aportes de un trabajo de grado de la Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

El trabajo titulado “Atan de nosotros lo vivo. Excavar el nido de la memoria para rodear con otros una brotante museología animista” propone una lectura crítica del antiguo Jardín Zoológico del campus de la UNAL Sede Bogotá a partir de las nociones de ausencia, rastro y memoria multiespecie, entendida como una forma de memoria que no se construye solo desde la experiencia humana sino también desde las huellas, presencias y afectaciones dejadas por animales, plantas y otros seres vivos que habitaron el lugar.

En ese marco, la museología animista plantea prácticas museales que reconocen a esos seres más que humanos como agentes activos de sentido y memoria, y no solo como objetos de exhibición, clasificación o registro científico. Este enfoque se expresa en museos y proyectos curatoriales que incorporan saberes indígenas, relaciones espirituales con la naturaleza y narrativas multiespecie, como ocurre en experiencias del Museo Nacional de los Indígenas Americanos en Estados Unidos, en museos comunitarios de pueblos originarios en Canadá y Australia, o en iniciativas curatoriales latinoamericanas que integran territorios, plantas y animales como sujetos de memoria y no solo como colecciones.

El antiguo Jardín Zoológico, conocido hoy principalmente a través del Museo de Historia Natural de la UNAL Sede Bogotá, se transformó a mediados del siglo XX en un espacio dedicado a la conservación y exhibición de especímenes biológicos.

La investigación fue desarrollada por Margarita Montes, estudiante de la octava cohorte de la Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio, quien reconstruye dos momentos centrales en la historia del proyecto del Jardín Zoológico universitario. El primero, su impulso inicial en 1938 bajo el liderazgo del sacerdote jesuita Enrique Pérez Arbeláez, y el segundo, su reconfiguración en 1959 con José Pablo Leiva, entonces director del Instituto de Ciencias Naturales (ICN).

Un recorrido museográfico para activar memorias más que humanas

Durante la sustentación de la tesis, realizada en el Museo de Arte de la UNAL, la estudiante Montes presentó un recorrido museográfico compuesto por fragmentos de archivo, relatos biográficos, grabados e imágenes de las ruinas de las antiguas jaulas del Zoológico. Dispuestos en una de las salas del Museo, estos materiales trasladaron al espacio expositivo memorias materiales y simbólicas del lugar y de los seres más que humanos que lo habitaron, e invitaron al público a reflexionar sobre las relaciones entre patrimonio, ausencia, archivo vivo y materialidad.

“Mi trabajo se desarrolló como un ensayo ecocrítico, es decir un enfoque crítico que examina las relaciones entre cultura, naturaleza y poder, y que cuestiona las formas en que los discursos humanos han representado, silenciado o instrumentalizado a otros seres vivos, con una escritura que amplía la noción tradicional de archivo e incorpora presencias no humanas como parte activa del relato. No está escrito como un ensayo convencional, sino a partir de imágenes, fragmentos y diferentes materialidades”, explicó la estudiante Montes.

A partir de este enfoque, la memoria se construye mediante ensamblajes que dan cuenta de formas de persistencia y resistencia más allá de lo humano.

La investigación también se estructura a partir de la noción de duelo, entendida como una vía para incorporar la memoria desde una experiencia situada. Entre los duelos que atraviesan el trabajo se encuentra el de la maestra Marta Combariza, cofundadora de la Maestría, quien sostenía que “hay que defender la ausencia, la ausencia como un espacio donde vienen nuevos aprendizajes”.

En esa misma línea, la estudiante destacó las conversaciones sostenidas con José Martínez, guarda de seguridad del ICN, en torno al antiguo Jardín Zoológico, en un momento en el que él también transitaba un proceso de duelo por la muerte de su madre.

Sobre los aportes del trabajo al campo museológico, la evaluadora Salima Cure, doctora en Antropología, resaltó el abordaje conceptual del ensayo y su propuesta de museología animista, así como la manera en que el archivo institucional se transforma en un “cuerpo relacional vivo”. También destacó la inclusión de un glosario conceptual orientado a pensar nuevas prácticas museológicas.

Por su parte, el jurado David Gutiérrez, sociólogo y doctor en Historia del Arte, subrayó la articulación entre escritura, prácticas artísticas y experiencia museal, y valoró la capacidad de la investigadora para evitar el romanticismo y asumir una postura crítica frente al animismo.

Tras la deliberación, el jurado aprobó por unanimidad el trabajo final y le otorgó la distinción “Meritoria”, destacando su calidad académica, la sensibilidad del enfoque y los aportes a la museología contemporánea.

La sustentación marcó además el retorno de la Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio al Museo de Arte de la UNAL, espacio en el que se gestó el programa curricular y del que estuvo ausente durante 18 años. Así lo señaló al inicio del evento el profesor Edmon Castell, coordinador académico de la Maestría, quien afirmó que “este regreso permite volver a habitar espacios que pertenecen a la Universidad, a la ciudad y al país”.

Con la reciente designación del profesor José David Lozano como director del Museo se prevé un fortalecimiento del vínculo entre este recinto y la comunidad académica de la Facultad de Artes. Este retorno no solo abre un nuevo capítulo en la relación entre la Maestría y el Museo de Arte, sino que además reafirma el papel de la UNAL en la reflexión crítica sobre la memoria, el patrimonio y las prácticas museales en el país.










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