Museos de la UNAL ya no solo exhiben, también dialogan con el país

 Mientras los museos del mundo debaten sobre cómo acercarse a nuevos públicos y responder a los desafíos sociales actuales, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) avanza en procesos de renovación tecnológica, revisión decolonial y construcción de nuevas narrativas para fortalecer la divulgación de su patrimonio científico, artístico e histórico.

 Cada año el Consejo Internacional de Museos (ICOM), organismo consultor adscrito a la Unesco, conmemora el Día Internacional de los Museos. Este 2026 el lema es “Museos uniendo un mundo dividido”, una invitación a reconocer el papel de estos espacios en la reconstrucción del tejido social y el diálogo entre comunidades diversas.

En la UNAL y en buena parte del sector museal del país esta reflexión coincide con un momento de transformación. Los museos universitarios atraviesan procesos de revisión crítica de sus colecciones, fortalecimiento de narrativas y diseño de estrategias para acercar sus memorias y su patrimonio a públicos más amplios.

La pandemia de Covid-19 también marcó un punto de quiebre para estos espacios. El cierre temporal de los museos y la imposibilidad del encuentro presencial obligaron a replantear formas de trabajo, mediación y divulgación. En medio de la incertidumbre surgieron nuevas maneras de activar colecciones, construir contenidos y mantener viva la relación con los públicos.

Desde escenarios como la Red Nacional de Museos Universitarios se reconoce además el trabajo de quienes se encargan del acopio, la documentación, investigación, conservación y divulgación de colecciones que muchas veces comenzaron como materiales guardados por profesores en salones o laboratorios.

Con el paso de los años esos objetos terminan convirtiéndose en parte del legado académico y científico de la Universidad. Muchas veces son estudiantes, monitores y nuevos profesores quienes continúan el proceso de organización y formalización de esas colecciones hasta consolidar reservas visitables, centros de consulta o proyectos museales.

Arte, memoria y patrimonio en transformación

Uno de los ejemplos más representativos es el Museo de Arte de la UNAL, que actualmente adelanta procesos de fortalecimiento patrimonial y restauración de sus espacios. El Museo cuenta con una importante colección de arte contemporáneo custodiada por la División de Museos, además con la Colección Pizano, conservada en la Biblioteca Central y disponible para consulta desde la página web de la Dirección de Patrimonio Cultural.

La Colección Pizano corresponde a un conjunto de obras reunidas a comienzos del siglo XX por el pintor y gestor cultural Roberto Pizano Restrepo, con fines académicos y pedagógicos. Durante más de 140 años la Colección ha acompañado la formación de generaciones de artistas y hoy forma parte del patrimonio cultural mueble de la Universidad.

El Museo también se ha consolidado como un escenario para la creación, la investigación y el pensamiento artístico, fortaleciendo procesos de investigación-creación, publicaciones y proyectos transdisciplinares que amplían el patrimonio cultural de la Institución.

Museos que desbordan sus paredes

La UNAL Sede Bogotá también alberga espacios como el Museo de Historia Natural, cuya relación con jardines, arboretos y zonas verdes del campus hace que su dimensión vaya más allá de lo arquitectónico.

Ubicado junto a uno de los arboretos reconocidos por la Oficina de Gestión Ambiental como parte de un corredor vivo dentro del campus, el Museo mantiene una trayectoria de más de 90 años dedicada al estudio y la conservación de colecciones científicas.

Ese trabajo, sumado al compromiso de investigadores y colaboradores, ha convertido el Museo en referente nacional para la gestión de colecciones biológicas y científicas. Su historia también se conecta con el Herbario Nacional Colombiano, adscrito al Instituto de Ciencias Naturales, considerado como la colección botánica más importante del país.

El Museo de Historia Natural se ha fortalecido bajo una filosofía que promueve la apropiación social del conocimiento, entendida como la posibilidad de acercar las ciencias a distintos públicos mediante la conversación, las preguntas y la experiencia directa.

Arquitectura, juego y ciencia para aprender de otra manera

Otro espacio emblemático es el Museo de Arquitectura Leopoldo Rother, ubicado en uno de los inmuebles declarados como Patrimonio de la Nación dentro del campus.

El Museo nació en 1986 durante la conmemoración de los 50 años de la carrera de Arquitectura y conserva documentos, planos y maquetas elaborados por profesores y egresados, reflejando así la historia y evolución de la Escuela de Arquitectura de la UNAL.

Desde otra perspectiva, desde la década de 1990 el Museo de la Ciencia y el Juego se convirtió en pionero nacional en experiencias lúdicas para la enseñanza de las ciencias, bajo el liderazgo del profesor Julián Betancourt.

Su trabajo abrió camino a proyectos interactivos de divulgación científica en el país y lo convirtió en referente para iniciativas como Maloka en Bogotá, o el Parque Explora en Medellín.

Actualmente el Museo adelanta un proceso de renovación que incluye la construcción de un nuevo Plan Museológico y un proyecto de inclusión en espacios museales que serviría como modelo para otros museos universitarios del país.

Un patrimonio científico que conecta siglos de historia

Entre los espacios patrimoniales más significativos también aparece el Observatorio Astronómico Nacional, considerado como el primero de América.

El edificio fue impulsado en 1802 por José Celestino Mutis y diseñado por Fray Domingo de Petrés, arquitecto de la Catedral Primada de Colombia. Allí Francisco José de Caldas sostuvo reuniones y tertulias con líderes criollos durante la Independencia.

Hoy el Observatorio conserva instrumentos científicos históricos, documentos y objetos relacionados con más de dos siglos de observación astronómica en Colombia. Debido a sus condiciones de seguridad y ubicación, las visitas se deben programar previamente.

Insectos y fósiles que explican el país

El Museo Entomológico UNAB nació para formar especialistas capaces de identificar insectos de importancia agrícola y para entender el impacto que ciertas especies pueden tener sobre cultivos y ecosistemas.

Eso significa, por ejemplo, que un profesional formado allí podría reconocer a tiempo una especie invasora o una plaga capaz de afectar tanto las exportaciones agrícolas como la seguridad alimentaria o ecosistemas completos.

Por eso las colecciones entomológicas conservadas por el Museo tienen relevancia internacional y funcionan como bancos de información científica fundamentales para investigaciones futuras.

Otro tesoro científico de la Universidad se encuentra fuera de Bogotá. En 1970 la Facultad de Ciencias Administras creó en Villa de Leyva el Museo Paleontológico, a partir de una ordenanza de la Gobernación de Boyacá.

Allí se exhiben fósiles de organismos que habitaron la región hace más de 120 millones de años, cuando ese territorio estaba cubierto por el mar y albergaba especies completamente distintas a las actuales.

Museos vivos y en permanente construcción

El Claustro de San Agustín, además de ser un espacio de exposiciones y actividades culturales, también conserva una parte importante del patrimonio mueble de la Universidad.

Durante la Colonia el edificio fue convento agustino, luego sede de instituciones militares, y en 2006 pasó a ser administrado por la UNAL. Actualmente alberga exposiciones de arte contemporáneo y participa en escenarios como ArtBo y la Bienal Internacional de Arte y Ciudad.

La Universidad también avanza en la consolidación del Laboratorio Museo de la Historia de la Medicina, proyecto que reunirá colecciones históricas de la Facultad de Medicina, entre ellas piezas de ceroplastia —modelos anatómicos elaborados en cera utilizados para enseñanza médica— y materiales de ciencias forenses.

Estas colecciones serán trasladadas al edificio patrimonial conocido como Siberia, dentro del complejo hospitalario San Juan de Dios y Materno Infantil, actualmente en proceso de restauración.

A partir del segundo semestre de 2026 también comenzará a funcionar el Bus Museo, una sala expositiva móvil ubicada junto al colegio de la Universidad, el Instituto Pedagógico Arturo Ramírez Montúfar (Iparm). El espacio iniciará con una muestra dedicada a la historia de la Sección de Transportes de la Universidad, que desde 1937 acompaña labores académicas en distintas regiones del país. Por eso en el proyecto se reutiliza un bus de 1984 donado por la Sección y transformado en patrimonio industrial reciclado.

Todos estos espacios reflejan que los museos universitarios ya no funcionan solo como lugares de conservación, sino también como escenarios de diálogo, creación y construcción colectiva del conocimiento.

Por eso varios de los museos de la UNAL también forman parte de la Red Liliput, una red de pequeños museos interactivos creada en 2003 desde el Museo de la Ciencia y el Juego para promover la innovación, la comunicación pública de la ciencia y nuevas formas de divulgación.

Ahora los museos de la UNAL Sede Bogotá preparan una segunda entrega dedicada a los espacios museales de las otras Sedes del país, reconociendo que la Universidad, más que un conjunto de edificios, también es un gran museo vivo atravesado por memorias, territorios y saberes diversos.







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